Sabemos mucho de VIH/SIDA, pero ¿qué hacemos con eso?

Alrededor del mundo existen cerca de 34 millones de personas con VIH/SIDA. Esta epidemia mundial ha generado acciones en los sistemas de salud de los países para reducir los nuevos casos de personas con el virus, así como para garantizar el tratamiento antiretroviral a los pacientes con esta enfermedad. En las escuelas se implementan planes educativos para informar a los niños y niñas sobre los mecanismos por los cuales se podría adquirir el virus, y en la web circula una gran cantidad de datos referentes al tema. Esto deja muy en claro que sabemos mucho sobre el VIH/SIDA, pero las cifras de incidencia de la enfermedad indican que algo está fallando.

Si bien no existe un tratamiento definitivo para curar el VIH/SIDA, los estudios epidemiológicos de la enfermedad han dejado claro que existen una gran cantidad de métodos de prevención; no obstante, ese conocimiento no se refleja en una disminución significativa de las cifras. En este punto vale la pena aclarar que los países donde se presenta una mayor cantidad de casos de esta enfermedad son también de los más pobres del mundo, por lo que los mecanismos de prevención y tratamiento de esta patología se vuelven aún más complejos.

Lo que sí se puede destacar es que en los demás países del mundo donde los indicadores de educación y salud son mejores, aún siguen teniendo tasas significativas referentes a la enfermedad. ¿Por qué?

No se trata de decir lo que se sabe, sino de saber decirlo

En 2010, en el informe de ONUSIDA sobre la epidemia Mundial del SIDA estimó que en 2009, una cantidad de

La distribución de la prevalencia del VIH en adultos se ha concentrado históricamente en África. Sin embargo, hace falta entender por qué en países con mejores condiciones socioeconómicas los nuevos casos persisten.

2,6millones de personas adquirieron el VIH. Esta cifra es sin lugar a dudas un gran avance si se considera que diez años antes la cantidad rondaba los 3 millones de personas infectadas. Sin embargo, debemos tomar en cuenta que de los 33 países que reportaron una caída de nuevos casos en este período, 22 de ellos pertenecen al la región de África Subsahariana. Esta región es donde históricamente se han reportado más casos de la enfermedad.

Desde el punto de vista epidemiológico no deja de ser importante esta disminución, pero es ciertamente esperable, máxime si el éxito de los esfuerzos en materia de prevención dependen mucho de reducir el riesgo de las poblaciones expuestas en mayor medida.

Es precisamente en este punto donde debemos considerar la forma en que se abarca la problemática del VIH/SIDA, pues los datos, aunque sean ciertos, podrían estar creando de manera indirecta vacíos de información, debido al uso inadecuado que se da de ellos.

Como ya lo mencionamos, África subsahariana es la región del mundo con la mayor prevalencia de VIH, hasta este punto, todo es claro, pero ¿a qué se refieren con prevalencia? La prevalencia es la cantidad de casos de la enfermedad entre la población expuesta al riesgo de contraer dicha enfermedad, en este caso, VIH/SIDA.

Ya dijimos también que el VIH es una enfermedad que hasta el momento no tiene una cura definitiva, por lo tanto, la prevalencia de la enfermedad se mantendrá relativamente estable hasta que se descubra el tratamiento definitivo, ya que la forma en la cual se reduce esta tasa -hasta el momento- es cuando las personas con SIDA mueren y cuando se reduce la tasa de incidencia.

El punto es que se nos ha informado siempre del VIH como la enfermedad del continente africano, donde se originó y se concentra la epidemia mundial del VIH. Quizás el hecho de considerar a la enfermedad como una realidad lejana es lo que ha permitido que las tasas de incidencia de la enfermedad hayan caído en solo 11 países fuera de ésta región del mundo.

Aunque los gobiernos manejen las cifras y las traduzcan en políticas de prevención de nuevas infecciones y tratamiento para pacientes con la enfermedad, socialmente se ve al SIDA como una realidad ajena a la nuestra. En la Revista Outlook de 2010, los datos de la encuesta efectuada por ONUSIDA y Zogby Internacional son reveladores y ciertamente contrastantes.

Por ejemplo, el 71% de las personas encuestadas concuerda en que los recursos deben destinarse a la prevención del VIH, pero el 66,3% de los hombres y el 71,2% de las mujeres considera que no están en riesgo de contraer la enfermedad. Si segregamos esta cifra aún más, encontramos en la misma encuesta que en América del Norte 9 de cada 10 asegura no estar preocupado por el VIH, mientras que en Europa Occidental 7 de cada 10 opinan lo mismo.

Las seguridad de las prácticas asociadas a la enfermedad que individualmente realizamos no es necesariamente un mecanismo infalible para reducir el riesgo de contraer el VIH. Si a lo anterior agregamos que en las regiones donde se percibe un menor riesgo es donde se concentran los países con mejores ingresos per cápita, una mejor cobertura de los sistemas de salud y buenos sistemas educativos, es muy probable que la realidad africana, totalmente opuesta, parezca lejana. Otro factor para considerar al VIH/SIDA como algo ajeno es que varios de estos países restringen la entrada a su territorio a personas con la enfermedad, por lo que el contacto y la interacción con personas con VIH es algo más que atípico.

Tres cuartos de los encuestados de América Latina y el Caribe y más de la mitad de África subsahariana, Asia meridional y sudoriental están preocupados personalmente por el sida” ONUSIDA, Revista OUTLOOK, pp38.

Las campañas de prevención y detección temprano del VIH son parte de las estratégias implementadas por el Ministerio de Salud de Costa Rica

Los esfuerzos realizados en materia de salud para disminuir esta epidemia han comenzado a dar sus frutos gracias a las acciones preventivas.

La educación ha sido sumamente importante para alcanzar la disminución en las tasas de incidencia que hoy en día se registran. Sin embargo, debemos iniciar de manera conjunta una nueva etapa de sensibilización, con el fin de que la epidemia se considere realmente mundial y no un problema de la región más pobre del mundo.

Exponer las formas más comunes de adquirir la enfermedad, integrar de manera efectiva a las personas con VIH como parte de la sociedad, reconocer el riesgo de enfermar, luchar contra las fromas de discriminación a lo interno y externo de los países y apoyar los programas de divulgación son algunos de los pasos que debemos empezar a dar para entender que en materia del VIH y la erradicación de este, las cosas definitivamente son con vos.

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2 responses to “Sabemos mucho de VIH/SIDA, pero ¿qué hacemos con eso?”

  1. gio says :

    Excelente acercamiento expositvo. me queda debiendo el lo propositivo, si esa era la intensión. Por lo demás me parece genial que personas de corta edad, como vos, empiecen a debatir sobre el tema. Si bien no scaba con la infección, lo pone sobre la agenda. Excelente Steven.

    • Steven Molina - sonconvos says :

      Gracias por tu comentario, Gio.
      En cuanto a lo propositivo, y sin afán de excusarme, creo que la propuesta es sencillamente compleja. Debemos considerar los actores involucrados, los intereses económicos, los sistemas de salud, las políticas públicas de esos sistemas y, muy importante, personas como vos que busquen propuestas a una poblemática bien conocida, pero mal manejada.Siguiendo tu sugerencia, pronto escribiré una nota sobre algunas propuestas.

      Pura vida,saludos

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