Hablemos de transgénicos. “Escasez” de alimentos: un problema de distribución

Los transgénicos están por todas partes. Escuchamos hablar de ellos como lo peor que nos puede pasar o como la salvación del mundo. Asumir una posición a favor o en contra es complicado, sencilllamente porque, nos guste o no, hemos hecho uso de ellos por más tiempo del que nos imaginamos.

Desde el cereal de hojuelas de maíz que comemos todas las mañanas hasta el algodón con que está hecha la ropa que usamos, es muy probable que los productos que consumimos o usamos diariamente estén hechos con organismos transgénicos. Ya desde la década de los años 80 se experimentaba con plantas para aumentar su productividad, mejorar su aspecto y hacerlas más resistentes al ataque de organismos patógenos.

Probablemente la manipulación genética y los alimentos transgénicos han sido los temas más polémicos en materia de seguridad alimentaria. Los que apoyan los Organismos Genéticamente Modificados (OGM) argumentan que estos representan una gran oportunidad para poner fin al déficit alimentario que cobra millones de vidas en los países más pobres del mundo. Otros, por el contrario, consideran que los transgénicos representan un riesgo muy alto para la salud humana y el equilibrio ecológico, principalmente por el desconocimiento de sus efectos a largo plazo y los pocos estudios existentes en materia de  OGM’s.

Un Organismo Genéticamente Modificado (OGM) es al que, mediante ingeniería genética, se le han introducido genes con el fin de obtener características específicas no presentes o expresadas en su ADN de manera natural.

De esta manera, las áreas donde se concentra la discusión sobre estos temas son las relacionadas con la producción agrícola, la salud humana y las relacionadas con la conservación del ambiente, el equilibrio ecológico y la diversidad genética de las especies.

Sin embargo, estas temáticas no deben discutirse de manera aislada. Por el contrario, deben abarcarse como una interacción; es necesario tener presente que las relaciones del ser humano con el ambiente -manifestadas a través de sus actividades diarias-, constituyen un intercambio bidireccional que, de manera directa o indirecta, repercute en la salud de las poblaciones humanas.

En esta primera entrega hablaremos de alimentos, en la siguiente tocaremos el tema de los posibles impactos ambientales, luego discutiremos sobre la relación de los OGM’s con la salud humana y por último hablaremos sobre la interacción de estas tres temáticas y los retos que se nos presentan como humanidad y como consumidores. ¡Empecemos!

Hablemos de alimentos

El monocultivo de la piña produce grandes alteraciones ambientales, en parte por el uso extensivo de agroquímicos

Es innegable que la Revolución Verde y los OGM’s han sido una de las claves para lograr producir la masiva cantidad de alimentos que demanda el mercado global. Sin embargo, la palabra demanda no puede ser tomada como sinónimo de necesidad. Veamos por qué.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), ha realizado un informe donde se detalla la cantidad de alimentos que se desperdician cada año en las regiones del mundo. Por mencionar algunos datos, de los 280kg de alimentos per cápita que se pierden en la región de Europa y Norteamérica cada año, entre 90 y 115kg corresponden a la cantidad que desperdician los consumidores; en la región del sur de Asia y África subsahariana el consumidor promedio desperdicia entre 6 y 11kg.

La cantidad de alimentos destinados a la alimentación en Europa y Norte América es de 900kg/año/per cápita, en el sur de Asia y África subsahariana es de 460kg. Casi el doble.

Sin embargo, las pérdidas por alimentos en los países subdesarrollados se producen en la etapa de pos cosecha, mientras que en los países industrializados es en las tiendas y a nivel de consumidor donde se producen más perdidas de alimentos. Cabe destacar que los cereales son el grupo alimenticio donde se presenta la mayor cantidad de pérdidas, este a su vez es de los alimentos en que se han introducido mayor cantidad de alteraciones genéticas para incrementar su producción.

La diferencia de nivel en que se producen las pérdidas de alimentos en las distintas regiones del mundo podría podría deberse a varios factores. Uno de ellos podría ser que en los países subdesarrollados en su mayoría no existen políticas que protejan la producción local ante las fluctuaciones del mercado de los productos alimenticios.

De esta forma, en época de escasez de algún alimento, se opta por importarlos a un menor costo del que se producen, lo que genera pérdidas para los productores locales al no poder vender su cosecha. Al no contar con subsidios que protejan su producción, sus precios no son competencia para los productos subsidiados procedentes del extranjero.

Por otro lado, si los alimentos se desperdician en las tiendas de los países industrializados es porque existe una sobreproducción. De hecho, anualmente se desperdician 222 millones de toneladas en estos países, esta cifra es casi el equivalente de la producción neta de alimentos de la región de África subsahariana. Es decir, con lo que se desperdicia en los países industrializados, se podría alimentar a la región más pobre del mundo.

Acá podés ver el Mapa del Hambre 2011

Queda claro que los transgénicos y la industria agroquímica posiblemente resolvieron hace ya muchos años la demanda de alimentos, pero el problema de la distribución continúa. Con la cantidad de alimentos que se produce actualmente es indignante que existan 600 millones de personas con hambre. Resolver el grave problema que representa poner los intereses económicos por encima de millones de vidas humanas va más allá de unas cuantas alteraciones genéticas.

Por más bajos que puedan llegar a ser los precios de los alimentos , es ilógico pensar que las personas más pobres del mundo, -quienes presentan los problemas más graves de desnutrición- van a poder comprar la cantidad suficiente de alimentos con menos de dos dólares ($2 USD) al día.

Pero dejemos las cifras globales por un momento y pensá en cuántos alimentos desperdicias en tu casa. Pensá en qué medida podés reducir ese desperdicio y en qué manera podés contribuir a reducir las pérdidas de alimentos tanto en el nivel de pos cosecha como a nivel de tienda y consumidor. Más adelante, cuando veamos los retos que tenemos como humanidad y como consumidores las vamos a discutir. En la siguiente entrega vamos a discutir los aspectos de salud relacionados con los transgénicos.

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  1. Hablemos de transgénicos. Nuestra salud « - abril 18, 2012

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